Guía para padres

Berrinches, rabietas y pataletas: qué hacer y qué no hacer

8 min de lectura · Actualizada el 10 de octubre de 2026 · Por el equipo de The RBT Corner

Cuando tu hijo hace un berrinche, lo que más ayuda es mantener la calma, cuidar que esté seguro, no darle lo que pide con el berrinche y prestarle atención en cuanto se calma. Igual de importante es lo que haces antes, porque muchos berrinches se pueden prevenir. Aquí verás qué hacer antes, durante y después de un berrinche (o rabieta, o pataleta, según tu país) y qué errores evitar.

Berrinche, rabieta o pataleta: qué es y por qué pasa

UNICEF México lo describe como «una descarga emocional intensa que ocurre cuando niñas y niños se sienten frustrados, cansados o desbordados». Es muy común en los primeros años, cuando el niño quiere muchas cosas pero todavía no tiene las palabras ni las herramientas para manejar la frustración.

Desde el análisis de conducta aplicado (ABA) hay otra pieza clave: lo que pasa después del berrinche influye en que se repita. Si llorando en el suelo consigue la galleta, más pantalla o librarse del baño, aprende que el berrinche funciona. Eso no quiere decir que te esté manipulando: los niños aprenden de lo que les da resultado. Child Mind Institute lo explica así: ceder ante los berrinches les enseña que ese comportamiento funciona.

Antes del berrinche: cómo prevenirlo

El mejor berrinche es el que no llega a empezar. Fíjate en cuándo suelen aparecer (con hambre, al final del día, al apagar la televisión) y prepara esos momentos.

  • Cuida el hambre y el sueño: un niño cansado o con hambre tiene mucha menos paciencia.
  • Mantén rutinas predecibles, sobre todo por la mañana y a la hora de dormir.
  • Avisa antes de los cambios: «En cinco minutos apagamos la tableta». Un reloj o una alarma ayudan a que el aviso no dependa solo de ti.
  • Usa el «primero… después»: «Primero el baño, después el cuento».
  • Ofrece opciones sencillas dentro del límite: «¿Quieres el pijama azul o el verde?».
  • Elogia la calma cuando la veas: «Apagaste la tableta cuando sonó la alarma. Así da gusto».

Durante el berrinche: qué hacer

Cuando el berrinche ya empezó, no es momento de explicar ni de negociar: en pleno enojo, tu hijo no puede escuchar razones. Tu objetivo es que nadie salga lastimado y que el berrinche no le sirva para conseguir lo que pedía.

  • Mantén la calma y habla poco. Basta una frase corta y tranquila: «Estás muy enojado. Estoy aquí. Cuando te calmes, hablamos».
  • Cuida la seguridad. Aparta objetos peligrosos y, si hace falta, llévalo con firmeza pero con suavidad a un lugar más seguro.
  • Ignora la conducta, no al niño: quédate cerca, sin regaños ni sermones, y sin darle lo que pide con el berrinche.
  • Si el berrinche es para no hacer algo, como bañarse o recoger, la tarea sigue en pie. Espera a que se calme y retómala con calma, ofreciéndole ayuda para empezar.
  • Si está desbordado (llora con angustia y no logra parar), acompáñalo y ofrécele consuelo: palabras tranquilas o un abrazo, si lo acepta; si no, dale espacio sin alejarte. Los CDC llaman a esto time-in: quedarte a su lado y ayudarlo a regularse cuando está angustiado.
  • Fíjate en el primer momento de calma. En cuanto se tranquilice, aunque sea unos segundos, acércate y reconócelo: «Te calmaste. Ven, te doy un abrazo».

¿Ignorar o acompañar? Las dos cosas a la vez

La AAP y Child Mind Institute explican que ignorar una conducta que no es peligrosa puede ayudar a frenarla, sobre todo si el niño recibe mucha atención cuando se porta bien. UNICEF México, por su parte, recomienda no ignorar ni dejar solo al niño durante el berrinche. Las dos ideas encajan: ignoras los gritos y las exigencias, pero no a tu hijo. Sigues cerca, pendiente de su seguridad y disponible, y no le das lo que pedía con el berrinche.

Berrinche en público: qué hacer en el supermercado

Los berrinches en público dan vergüenza, y esa presión empuja a ceder rápido. Pero lo que hagas hoy le enseña a tu hijo qué esperar la próxima vez.

Antes de entrar, anticipa la regla: «Hoy no compramos dulces; tú me ayudas con la lista». Si aparece el berrinche, llévalo con calma a un lugar más tranquilo, como un pasillo vacío o la salida, espera a que se calme y luego sigan con la compra si es posible. No le compres el dulce para que pare: las miradas de otros adultos pasan, y lo que aprende tu hijo se queda.

Qué no hacer durante una rabieta

Algunas reacciones son muy humanas, pero empeoran las cosas:

  • Ceder y darle lo que pedía para que pare. Funciona hoy, pero hace más probables los berrinches de mañana.
  • Gritar o perder el control, porque sube la intensidad para los dos.
  • Pegar o dar nalgadas (azotes). La AAP aconseja no hacerlo: los golpes suelen aumentar la agresividad y no funcionan bien para corregir la conducta.
  • Humillarlo, burlarte o compararlo con otros niños.
  • Amenazar con algo que no vas a cumplir, como «te dejo aquí solo».
  • Dar largas explicaciones en pleno berrinche.
  • Fijarte en él solo cuando explota: así el berrinche se vuelve su mejor herramienta.

Después del berrinche: cierra el ciclo

Cuando ya está tranquilo, no hace falta un sermón. Bastan unas frases: reconoce que se calmó, ponle nombre a lo que sentía y enséñale qué puede hacer la próxima vez. «Estabas enojado porque querías seguir jugando. La próxima vez puedes decirme: “Estoy enojado, quiero cinco minutos más”».

Practica esas palabras en momentos tranquilos, como un juego. A un niño de 2 o 3 años puedes enseñarle a pedir «ayuda» o «más» con una palabra o un gesto; a uno mayor, a pedir un descanso. Cada vez que use esa alternativa en lugar del berrinche, responde rápido y con entusiasmo y, siempre que se pueda, dale lo que pidió; cuando no sea posible, reconoce que lo pidió bien y ofrécele otra opción. Así aprende que pedir funciona mejor que gritar.

Ojo: puede empeorar antes de mejorar

Cuando dejas de ceder, es común que los berrinches se vuelvan más fuertes durante un tiempo. El Nationwide Children's Hospital lo advierte: cuando se usa el ignorar planificado (lo que en ABA se llama extinción), la conducta empeora antes de mejorar. Tu hijo está comprobando si la regla cambió de verdad. Si mantienes la calma y la firmeza, y sigues elogiando la calma de tu hijo, lo habitual es que los berrinches vayan bajando.

Esto tiene un límite muy claro: nunca ignores los golpes, las mordidas, las autolesiones ni cualquier conducta peligrosa. En esos casos, interviene para proteger a todos y, si se repite, busca ayuda profesional. Si los berrinches son muy intensos o tu hijo tiene una condición del desarrollo, como el autismo, conviene aplicar estas estrategias con la guía de un profesional.

¿Sirve el tiempo fuera para los berrinches?

Para niños pequeños y en edad preescolar, los CDC recomiendan acompañar (time-in) cuando el niño está angustiado o en plena crisis, y usar el tiempo fuera cuando hay agresión física (empujar, pegar, lanzar cosas) o cuando se niega a seguir una regla tras un aviso. La AAP sugiere un minuto por cada año de edad y dice que funciona mejor entre los 2 y los 5 años.

El tiempo fuera es una pausa breve en un lugar seguro y cercano: nunca debe convertirse en encerrarlo, dejarlo a oscuras ni humillarlo. Al terminar, recuérdale con calma qué se espera de él y elogia lo siguiente que haga bien.

Aprender a manejar los berrinches paso a paso

Manejar los berrinches se aprende con práctica, y cada niño es distinto. Si quieres un plan guiado, el «Entrenamiento para familias y cuidadores» de The RBT Corner es un curso para padres online en español, impartido por la profesora Grether L. Ochoa La O, BCBA, con estrategias basadas en ABA para berrinches, desobediencia y rutinas. Lo ves en video desde cualquier país y a tu ritmo.

Preguntas frecuentes

¿Es bueno ignorar un berrinche?

Puedes ignorar la conducta si no es peligrosa (gritos, quejas o llanto para conseguir algo), pero no a tu hijo: quédate cerca y tranquilo, sin darle lo que pide. Nunca ignores golpes, mordidas ni conductas que lo pongan en riesgo.

¿Qué hago si mi hijo se tira al piso?

Asegúrate de que no pueda golpearse; si está en un lugar peligroso, como la calle o una escalera, muévelo con cuidado a un sitio seguro. Quédate cerca y habla poco. No lo levantes para darle lo que pedía. Cuando se calme, reconócelo y retomen lo que estaban haciendo.

¿Hasta qué edad son normales las rabietas?

Según UNICEF, son más comunes entre el año y los 4 años, y suelen disminuir a medida que el niño aprende a hablar y a calmarse. Si a partir de los 5 años siguen siendo frecuentes o muy intensas, coméntalo con el pediatra.

¿Cómo actuar ante una pataleta en público?

Anticipa la regla antes de entrar, lleva a tu hijo a un lugar más tranquilo si empieza, espera a que se calme y no le compres lo que pedía para que pare.

¿Qué hago con los berrinches de un niño de 2 años?

A esa edad, muchos berrinches vienen de no poder decir lo que quiere. Enséñale palabras o gestos sencillos como «ayuda», «más» o «no quiero», y celébralo cuando los use.

Fuentes

Esta guía es informativa y no sustituye la evaluación de un pediatra, psicólogo o analista de conducta. Si te preocupa el desarrollo o la seguridad de tu hijo, consulta a un profesional.